Toda la información sobre los estudios del sueño

Según el país en el que viva, los estudios del sueño pueden realizarse en el domicilio o en un laboratorio del sueño. Los estudios realizados en el laboratorio del sueño normalmente se denominan estudio de polisomnografía, o PSG, mientras que los estudios realizados en el domicilio pueden realizarse a través de un estudio de poligrafía o PG, o incluso utilizando un dispositivo de detección del sueño. Independientemente de cuál de estos estudios sea aplicable en su país, se utilizan para demostrar si tiene o no apnea del sueño y, de ser así, el grado de gravedad. La “puntuación” principal que obtiene de un estudio del sueño se llama índice de apnea-hipopnea, o IAH. Su puntuación IAH indica la cantidad de apneas e hipopneas que experimenta por hora durante el estudio del sueño (<5 a 30+)1. Además del IAH, el estudio del sueño también registrará los niveles de oxígeno en sangre, un factor que puede contribuir a la somnolencia diurna excesiva.

¿En el domicilio o en un laboratorio del sueño?

Su médico le recomendará el estudio de sueño que más le convenga. Según el país en el que viva y sus necesidades específicas, el estudio del sueño se puede realizar en el laboratorio del sueño o en su domicilio. Siga leyendo para conocer las diferencias entre uno y otro.

Laboratorio del sueño

En un laboratorio del sueño u hospital, el personal médico le colocará sensores en el cuerpo para monitorizar el sueño. Se colocan sensores:

  • en el tórax para controlar la actividad cardíaca;
  • cerca de los párpados para medir en qué fase del sueño se encuentra (sueño REM o no REM);
  • en la cabeza para medir las señales eléctricas del cerebro;
  • en las piernas para evaluar la actividad muscular.

También se le colocará:

  • una cánula nasal para controlar la respiración;
  • un oxímetro en el dedo para registrar los niveles de oxígeno;
  • bandas alrededor del tórax y el abdomen para medir el esfuerzo respiratorio.

Con su autorización, el personal también puede grabar el estudio del sueño para obtener más información sobre su conducta al dormir. Durante este tipo de estudio, usted deberá pernoctar en la institución, por lo que es aconsejable estar cómodo y llevar todo lo que utiliza en su rutina de sueño habitual, incluidos pijamas y artículos de aseo personal.

Pruebas del sueño en casa

Un estudio del sueño en el domicilio se realiza normalmente con un dispositivo de poligrafía o un dispositivo específico de detección del sueño, y ofrece la comodidad y la conveniencia adicionales de estar en su propio hogar. Antes de la noche en la que se realice el estudio del sueño en el domicilio, un técnico del sueño le mostrará cómo adaptar los sensores y monitores, y cómo usar el equipo de registro durante la noche. Si se le pide que use un dispositivo de detección de sueño, el técnico de sueño le mostrará cómo colocarlo y usarlo durante la noche. La noche en que tenga programada la realización del estudio en su domicilio, seguirá su rutina nocturna normal, se preparará para dormir, se colocará todo como se le indicó y comenzará el registro. Por la mañana, tendrá que retirar todo como se le indicó y devolver el equipo de registro al laboratorio del sueño o el hospital. Un dispositivo típico de estudio en el domicilio incluirá uno o dos cinturones de pecho, una cánula nasal, un oxímetro y un dispositivo registrador. Hay una configuración más sencilla que se puede aplicar en el domicilio usando ApneaLinkTM Air de ResMed, un equipo de pruebas del sueño en casa compacto, ligero y fácil de usar.

Después del estudio del sueño

Una vez que el médico reciba los resultados de su estudio del sueño, se los comunicará. Entonces, podrán hablar sobre su afección, la gravedad y los posibles efectos en su salud, y analizar las distintas opciones de tratamiento.

Referencia

  1. American Academy of Sleep Medicine, Sleep-related breathing disorders in adults: recommendations for syndrome definition and measurement techniques in clinical research. The Report of an American Academy of Sleep Medicine Task Force. Sleep, 1999. 22(5): pg. 667-89.